Nuestra Actitud Ante los Pies de Jesús.

Alguna ves te has arrodillado ante alguien?. A veces el tema de arrodillarse ante alguien nos transporta a una escena donde hay un ganador o un perdedor, un triunfador o un derrotado. Pero la palabra de Dios nos muestra un camino diferente. Sabes en realidad que es estar a los pies de Jesús? A continuación analizaremos 3 escenas de personas que estuvieron a los pies de Jesús.

 Jesús sana a un leproso.

Mateo 8:1-4

La Actitud del leproso en el versículo 2  es digna de admirar, “—Señor, si quieres, puedes limpiarme —le dijo.”

 Cual es nuestra actitud delante de Dios. Es cierto que Dios puede solucionar nuestros problemas, pero esa no es su obligación. Me gusta la actitud del leproso quien a los pies de Jesús lo reconoce como su Señor y reconoce su poder (le adoraba o hacia reverencia) , pero no le exige que por esto deba sanarlo, por el contrario apela a la voluntad de Jesús diciendo “Si quieres”. Revisando el texto en su versión en griego encontramos que la  frase “si quieres” traduce “Si alguna vez estas queriendo”. Esto denota que el leproso no esperaba que fuese sanado de inmediato, todo estaba sujeto a la voluntad de Jesús en cuanto a la forma y tiempo.

Cual ha sido nuestra actitud cuando le pedimos a Dios?, pedimos Señor debes darme o por el contrario, Señor si quieres dame?. Finalmente este leproso se encuentra con el querer de Jesús, quien le dice “Si quiero” o “si estoy queriendo”,  según la traducción griega.

Cual crees que es el querer de Jesús para tu vida? Es una voluntad nefasta o por el contrario el querer de Jesús es el mejor para ti.

La Fe de la mujer cananea.

Mateo 15:21-28

 La perseverancia de esta mujer no tiene limites. Aún cuando el mismo Jesús se niega a atenderla en 2 ocasiones (Versículo 23 – Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros.” y Versículo 26 –  Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos”), ella sigue insistiendo a los pies de Jesús.  Una persona del común al estar en una posición similar y al ser comparada con un perro habría dado vuelta atrás. No obstante esta mujer tenia una meta clara y sabía que Jesús era el único que podría ayudarla. Sin importar el rechazo o lo difícil que pudiese ser, no se cansa de insistir a los pies de Jesús.

 Que tan constantes somos a los pies de Jesús? Eres capaz de seguir clamando al cielo, así sientas que hay un muro que impide que tu oración llegue. Estas dispuesto a adorar a Dios sin importar tu estado de animo?

Una mujer pecadora Unge a Jesús.

Lucas 7 : 36 – 48

 Cual debe ser la actitud cada vez que venimos a la casa de Dios?. Examinando la actitud de las personas en esta historia por un lado vemos a un Fariseo que invita a almorzar a Jesús, pero mas allá de un compromiso social, no reconoce a quien ha invitado. No hay ningún honor para el Hijo de Dios en esa casa. De hecho se evidencia cierta apatía por parte del anfitrión, pues es una costumbre en el pueblo judío dar agua a sus invitados para que se laven los pies, lo cual no hace Simón el Fariseo.

 Por otra parte vemos a la mujer pecadora. Primero no fue invitada, no obstante ella irrumpe en la casa pues sabe que quien esta allí tiene poder para redimir su vida.  La mujer no entró a curiosear ni a ver que pasaba. Por el contrario la mujer sabia exactamente a donde debía ir… a los pies de Jesús. El estar a los pies de alguien denota una superioridad de la persona a quien nos arrodillamos. Pero Jesús nunca le pidió a ella que lo hiciera, entonces quien dio un lugar especial a Jesús fue esta mujer.

 Y que haces cuando tienes la oportunidad de estar cerca de alguien que te ama profundamente?, que te puede cuidar y que puede hacer que toda la basura que hay en tu vida se vaya? Es probable que lo primero que pase por tu cabeza sea estar a sus pies.

 La actitud de la pecadora, la Cananea y el leproso son las actitudes que deberíamos tener todos al buscar de Dios, cada espacio que tengamos de comunicarnos con  el salvador, poder postrarnos a sus pies, reconocer su soberanía y decidir confiar plenamente en que Él hará posible lo que consideramos imposible.